Obesidad: enfermedad reconocida y riesgos para la salud
La obesidad es considerada una enfermedad por la organización Mundial de la Salud desde 1995 y por tanto debe considerarse los riesgos que pueden ocasionarla y las complicaciones que puede dar, valorando una serie de medidas preventivas y de tratamiento. Entre las complicaciones que la obesidad puede ocasionar están:
- Aparición de diabetes mellitus tipo 2
- Aparición de hipertensión arterial
- Elevación de triglicéridos y colesterol
- Mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares
- Mayor riesgo de aparición de tumores como tumores de mama, endometrio, ovario, próstata, esófago, tiroides, etc.
- Problemas osteoarticulares frecuentes
- Insuficiencia venosa periférica
- Trastornos psicológicos como baja autoestima, depresión, trastornos de la conducta alimentaria

Diabetes tipo 2 y obesidad: relación y tratamiento con cirugía bariátrica
Concretamente, la diabetes tipo 2 está muy relacionada con la obesidad, de tal forma que el 80% de los pacientes que la padecen tienen sobrepeso u obesidad. Hoy día sabemos que la diabetes tipo 2 se puede curar o mejorar con técnicas de cirugía bariátrica. Se trata de las mismas técnicas con algunos cambios en dependencia del peso ya que no es necesario tener una obesidad mórbida.
Con un índice de masa corporal de 30 o más, junto con diabetes tipo 2 estaría también indicada la cirugía. Hoy día ya está perfectamente reconocido que la cirugía es un tratamiento efectivo de la diabetes tipo 2, pudiendo llegar a la curación cuando tras la cirugía ya no es necesario ningún tratamiento o una mejoría importante que suponga por ejemplo el no necesitar insulina u otros medicamentos inyectados y mejorar el control de la diabetes. En la mayoría de los casos, pincharse insulina ya no es necesario tras la cirugía de la diabetes en los pacientes que la necesitaban.
Obesidad y enfermedad cardiovascular: riesgos y esperanza de vida
Diversos estudios descritos en la literatura han demostrado que la obesidad es un factor de riesgo independiente para padecer enfermedad cardiovascular, y que la distribución regional de la grasa tiene una gran importancia en cuanto a las muertes de origen cardíaco.
Se sabe también como la obesidad severa y la obesidad mórbida disminuyen la esperanza de vida en las personas que la padecen y esto está perfectamente relacionado con los riesgos cardiovasculares de las personas con obesidad. Los pacientes con sobrepeso tienen mayor posibilidad de padecer accidentes cerebrovasculares, infartos de miocardio, insuficiencia coronaria y estenosis arterial generalizada.
Apnea obstructiva del sueño y obesidad: síntomas y tratamiento
La apnea obstructiva del sueño es una patología que se produce durante el sueño por obstrucción de la vía aérea superior y que condiciona una desaturación de oxígeno. Es muy típico como esta alteración provoca ronquidos llamativos, apneas y alteraciones del sueño, siendo este un sueño intermitente y con sensación de no ser un sueño reparador.
Entre los factores de riesgo de esta alteración tenemos la obesidad, sexo masculino, edad, menopausia y adicción al tabaco. El problema consustancial a esta patología es que puede causar accidentes de tráfico, fallo cardíaco, ictus cerebral.
Para su tratamiento conviene corregir los factores de riesgo como la obesidad, tabaco, etc. Su tratamiento incluye los dispositivos nocturnos de presión positiva, corrección de alteraciones en las vías aéreas superiores, etc. Después de una cirugía bariátrica suele corregirse totalmente este cuadro, siendo muy curioso que en muchas ocasiones se corrige con una pérdida inicial de peso sin haber llegado todavía a la pérdida total que se espera tras la cirugía.
Obesidad y salud mental: impacto psicológico y mejoría tras cirugía bariátrica
Sabemos por diferentes estudios, que hasta un 50% de pacientes con obesidad mórbida tienen una enfermedad mental activa. Entre estas patologías cabe destacar que presentan una baja autoestima, son personas con trastornos depresivos comunes y trastornos de los hábitos alimentarios.

El concepto antiguo de que una persona obesa es feliz esta desterrada desde hace tiempo porque no responde a la realidad mental de estos pacientes. Estos enfermos mejoran claramente de su patología mental tras la cirugía, ya sea por la mejora en la calidad de vida, por la severidad de los trastornos mentales o por mejoría en las funciones cognitivas.
Es muy frecuente que manifiesten que tras la pérdida de peso se sienten mejor, más activos, más sociables, más comunicativos y que sus relaciones han mejorado de forma significativa. Se relacionan más y se sienten incluidos como uno más en cualquier reunión de personas. Así, nuevos estudios deben determinar si la presencia de alguna patología mental en estos enfermos podría incluirse como criterio para realizar una cirugía bariátrica y que se sumara a las indicaciones para cirugía bariátrica conocidas como la diabetes tipo 2, dislipemias, etc.
Enfermedad hepática grasa no alcohólica y obesidad
La patología hepática relativa a la obesidad está siendo bien estudiada y se conoce como enfermedad hepática grasa no alcohólica para diferenciarla de la patología bien conocida de la afectación del hígado por el alcohol.
Entre las patologías hepáticas relativas a la obesidad se refieren a un grupo de enfermedades que van desde la esteatosis hepática simple a la esteatohepatitis no alcohólica. Estas patologías pueden afectar microscópicamente desde una esteatosis microvascular (esteatosis simple) a una esteatosis macro y microvesicular con signos inflamatorios y daño celular, la cual puede llegar a ocasionar una fibrosis hepática o una cirrosis.
Es imprescindible hacer un diagnóstico temprano para evitar el desarrollo de esta patología a situaciones irreversibles, siendo la cirugía uno de los mejores tratamientos a largo plazo.
Complicaciones de la obesidad y necesidad de tratamiento precoz
La obesidad es una enfermedad con múltiples riesgos en diferentes órganos y que puede dar muchas complicaciones. La esperanza de vida de los pacientes con obesidad está acortada y de base presentan un proceso inflamatorio crónico que se objetiva con análisis de marcadores inflamatorios, demostrando que es una enfermedad activa que va deteriorando diferentes órganos y aumentando la posibilidad de aparición de diversas patologías. Esto exige un tratamiento rápido para evitar el deterioro y evitar que algunas complicaciones se desarrollen o se cronifiquen.